Prensa

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El día del adiós

“En realidad sólo soy un vendedor de libros”. Así se definía cada vez que lo llamaban Jesús del Gran Poder, o le proponían algo que le parecía que desbordaba su capacidad de emprendedor nato, o lo perseguían con saña o lo adulaban sin recato. Era su forma machadiana de ajustarse a su dimensión íntima.

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Daños colaterales

Un insignificante viaje de 24 horas se ha trasformado en un acontecimiento relevante con repercusiones a varias bandas. Me comprometí a decirles algo de lo que sé del montaje, si el Gobierno no decía la verdad, y, pasados los fastos de Barcelona, me dispongo a hacerlo, mucho más preocupado por los daños colaterales de esta patraña que por el efecto sobre mí.